Los beneficios de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea es según todos los expertos nutricionistas de las más sanas del mundo. La tenemos al alcance de la mano en cualquier mercado y es de las más económica, pero paradójicamente la estamos dejando de consumir. Aquí te vamos a mostrar las bondades de la tan alabada dieta mediterránea.

El origen de la dieta mediterránea

Ancel Keys, diplomado en Ciencias Políticas y Económicas, biólogo y fisiólogo, hizo un estudio en el que intervinieron siete países. Trataba de averiguar cual de estos siete países tenía más posibilidades de padecer una enfermedad cardiovascular, debido a la dieta que seguía la mayoría de su población. De toda esta lista fueron Italia y Grecia los que menos posibilidades tenían. A raíz de este estudio y de un par de libros que editó el Dr. Keys junto a su esposa, nació lo que todos conocemos como dieta mediterránea.

Pero la dieta mediterránea no es sólo alimenticia, es un estilo de vida.La dieta mediterránea

Beneficios de consumir dieta mediterránea todos los días

¿Sabías que la dieta mediterránea está declara por la Unesco, Patrimonio Inmaterial de Humanidad?

Algo tendrá entonces que la hace tan valiosa, es una verdadera fuente de salud y bienestar para nuestro organismo. Pasamos a conocer cinco beneficios de este “estilo de vida”.

Mantiene la obesidad a raya

El consumo mayoritariamente de frutas y verduras de temporada, cereales y legumbres hará que no engordemos. Las legumbres las debemos consumir sin grasas añadidas y los cereales integrales, de esta manera aportaremos en extra de fibra.

Ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares

Gracias al consumo de pescado azul, alto en  grasa vegetal. Esto se debe consumir entre una y dos veces por semana.

Reduce la diabetes

Esto es gracias a una dieta baja en grasa. Pequeños detalles como sustituir la mantequilla por el aceite de oliva (virgen extra), consumir más pescado que carne y minimizar el consumo de carnes rojas en beneficio de las blancas.

Reduce el riesgo de sufrir fracturas óseas.

Obviamente esto es debido al elevado consumo de calcio, ya sea en forma de quesos, lácteos o leche.

Un regalo para nuestra memoria

Hay estudios que revelan que la dieta mediterránea mejora la función cognitiva. Aquí el pescado azul vuelve a tener protagonismo, junto a los frutos secos. También frutas altas en vitamina C y verduras de hoja verde que poseen muchos antioxidantes, son buenos para el cerebro.

Cuales son los alimentos básicos de la dieta mediterránea y cómo consumirlos

El secreto de que esta forma de alimentarse sea tan beneficioso para la salud está en las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas  que contienen los productos que consumimos. Esa es una de las características más importantes. Esas grasas se encuentran por ejemplo en el aceite de oliva  (virgen extra) y en los frutos secos. Es muy importante la forma de cocción del aceite, lo mejor es siempre consumirlo en crudo aprovechando el aliño en ensaladas y verduras. Debemos evitar las frituras. De esta manera mantendremos la obesidad a raya. Ahora vamos a ver que debemos consumir y cómo debemos consumirlo.

La dieta mediterránea pirámide

Aceite de oliva virgen extra.

Hay que consumirlo todos los días , en crudo. Aproximadamente unas cinco cucharadas al día.

Alimentos de origen vegetal.

Verduras, hortalizas, frutas, frutos secos son la fuente principal de minerales y fibra dentro de la dieta. Se recomienda en consumo de unas cinco piezas de fruta al día y la misma cantidad de verduras. Estas las podemos consumir crudas, al vapor o en forma de salteado. Las legumbres se deben tomar de dos a tres veces por semana, pero no hay problema en consumirlas diariamente.

Cereales

Pan, arroz, pasta, siempre en su forma integral. Se deben consumir todos los días por su alto nivel en carbohidratos, que nos aportarán la mayor parte de energía que necesitamos para la vida diaria.

Lácteos

Tienen un alto nivel en proteínas y minerales (fósforo, calcio, etc). Se recomienda también su consumo diario.

Carnes blancas

Alto nivel en proteínas de alto valor biológico, es decir, las más aprovechables para el cuerpo. Fuente de hierro, vitamina B12, fósforo, potasio y zinc. Su consumo debe ser de 3 a 4 piezas a la semana. Debemos optar por las carnes magras siendo este parte de plato y no plato principal.  A la plancha o hervido. Pollo y pavo principalmente, aunque también se puede consumir lomo de cerdo, siempre y cuando no tenga mucha grasa.

Pescado

Preferentemente pescado azul, alto en omega 3. Los más recomendables son la sardina, boquerón, anchoa, pez espada, el bonito, salmón, salmonete, y caballa. Aunque se recomienda el consumo de piezas más o menos pequeñas como el boquerón o la sardina, ya que las piezas grandes como el bonito, el atún o el pez espada tienen un alto nivel de mercurio, que puede ser no muy beneficioso para nuestro organismo, sobre todo para embarazadas.

Lo que no debemos consumir

O al menos consumir de manera muy ocasional son los grupos de alimentos con alto nivel de azúcar, como por ejemplo la bollería industrial o los alimentos procesados. Las carnes rojas también debería ser de consumo ocasional, una vez al mes por ejemplo, pero en niños se puede consumir más a menudo.

La ingesta de ácidos grasos saturados debería situarse por debajo del 10%

La ingesta de ácidos grasos poliinsaturados no debería ser superior al 8% del consumo energético

La ingesta de ácidos grasos monoinsaturados debería proporcionar un aporte energético como máximo del 15%

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